martes, 12 de diciembre de 2017

Capt. 1 El Alma de las Plantas. Libro La Ayahuasca y el Perdón

CAPITULO 1

EL ALMA DE LAS PLANTAS

“El alma de las plantas puede enseñarte
los secretos de la vida”.

De la película Blueberry.
Sábado, 28 de junio de 2008.
Es el primer día de “no sé qué”, sobre las siete de la mañana. Desembarco en el aeropuerto internacional de Lima (Perú). En este momento, no sé si coger el autobús hasta Pucallpa o un avión, la diferencia son unos 300 nuevos soles (alrededor de 75 euros) y 18 horas. Al final, tras consultarlo con el péndulo, decido coger el avión y alrededor de las diez de la mañana aterrizo en Pucallpa. Inmediatamente llamo al número de teléfono de Pablo Amaringo. Me dan la dirección de su casa, aunque me dicen que, para no confundirme, lo mejor es que pregunte directamente por la casa de Don Pablo Amaringo. Antes de colgar el teléfono, en el interior de la terminal del aeropuerto, un lugareño se ofrece a llevarme en moto-carro al precio de siete soles. Al observar mi negativa me dice que cinco soles, finalmente acepta hacerlo por 4 tras refunfuñar que sólo el peaje le cuesta 2,50. Según el piloto del avión, la temperatura es de 38 grados y la humedad relativa del 90%. El entorno parece sacado de una novela de García Márquez: sol, humedad, palmeras, casas de madera, motocarros de un lado para otro (como en un hormiguero), carreteras por asfaltar…
Al llegar a la casa de Pablo me recibe un tal José, creo que es un amigo de la familia. Su cara amable y sana me resulta familiar. Acto seguido aparece Juan, el hijo de Pablo, quien me confiesa que la persona con la cual yo había estado en contacto en realidad era él, y no su padre, como en un principio creía. También me explica que la carretera de Lima a Pucallpa está cortada desde hace tres días por la caída de un puente, con lo que no hubiera podido llegar en autobús. Por último, aparece Pablo Amaringo, con una expresión tranquila y modesta. Tras invitarme a sentarme y las pertinentes preguntas sobre el viaje y demás, le digo que vengo con la intención de aprender todo lo que pueda. De forma serena comienza un monólogo. Me dice: “Todo es arte: la pintura, el bailar, el hablar, el chamanismo, el amor, la música… y en todo arte es fundamental aprender, que no es lo mismo que estudiar. En el arte del buen vivir, su máximo exponente son los buenos actos, las buenas maneras e intenciones”.
Tras enseñarme varios de sus lienzos con sus visiones de ayahuasca de máximo detalle y contenido espiritual, comienza a hablar de su época como chamán, momento en que la “modestia” desaparece y me trasmite todo el poder y capacidad que tenía como tal.
Finalizada la conversación con Pablo, su hijo Juan y yo nos vamos a visitar a Don Fidel, el cual vive en una casa con paredes de madera, suelo de tierra, techo de hojalata, telarañas y agujeros varios. La pobreza es una constante en esta zona de Perú y las condiciones de vida son bastante difíciles. En el salón donde nos recibe, en una pared, justo encima de donde él está sentado, hay un póster de Jesucristo con una leyenda que dice: “El Señor de los Milagros”, lo cual me parece una señal de la vida destinada a mi confianza y tranquilidad.
Pero llegado a este punto, antes de proseguir, me gustaría explicar qué es lo que me ha traído hasta aquí, qué he hecho para encontrarme en la selva peruana con Don Fidel, un señor de 84 años al que no conozco de nada, para iniciar una dieta de diez días de ayahuasca, de purificación, limpieza e iniciación chamánica.
Y para entender cómo he llegado a esta situación, aunque probablemente tendría que remontarme mucho más atrás en el tiempo, ya que un gesto me llevó al otro y es casi imposible determinar cuál fue el principio, debería retroceder un mes, más o menos a finales de mayo de 2008.
Era un día normal, una tarde tranquila después de haber trabajado durante la mañana. Estaba en casa, había comido y tras la sobremesa había encendido un poco de incienso, estaba relajado y a gusto. Tenía ganas de ver una película. De la pequeña “deuvedoteca” que tengo en casa, elegí “Blueberry”, aunque ya la había visto hacía casi un año, justo al volver de mi primer viaje a Perú.
Al terminar la película me quedé físicamente inmóvil, clavado en el sofá, sin pestañear, encajando lo que había visto. Internamente todo me daba vueltas, como si de un doble centrifugado se tratara. En mi mente, los pensamientos no paraban de girar y, en mi abdomen, los nervios iban de un lado para otro sin intención alguna de parar. Todo dando vueltas y vueltas. Sentía con claridad que había llegado el momento de afrontar algo. Algo que se me había despertado justo hacía un año, en mi primera visita a Perú. Algo que había sentido como mi camino, como mi misión y que se había dormido al llegar a España y volver a mi rutina diaria. Al ver la película, aquella intuición, sentida en Perú y dormida posteriormente, despertaba de nuevo y me pedía llevarlo a cabo sin más dilación.
Paralizado frente a la pantalla mientras los títulos de crédito aparecían y desaparecían, una frase del anciano indígena de Blueberry se me había metido en la mente. Una frase era la causante de que se me hubiera re-despertado la inquietud de conocimiento de mí mismo, básicamente. Me sentí plenamente identificado con Blueberry cuando el maestro indígena le dice: “El alma de las plantas puede enseñarte los secretos de la vida. Si un día decides conocerte a ti mismo, tendrás que elegir el camino del guerrero, llegarás a tu lado oscuro. Luego, si superas tus miedos, sabrás quién eres”.
Seguía inmóvil, repitiendo mentalmente: “Superar mis miedos, conocerme a mí mismo, llegar a mi lado oscuro, saber quién soy, los secretos de la vida, el alma de las plantas”. Todo eso me había llegado al alma, quería confiar en mi intuición y seguir el camino del guerrero, el camino del autoconocimiento a través de las plantas maestras, quería hacerlo a pesar de todos los condicionamientos sociales y personales que tenía en contra, de todas las dificultades que veía… y decidí no posponerlo más.
Inmediatamente un mar de preguntas inundó mi mente con la intención de decidir la forma de llevar a cabo el camino elegido. ¿Cuándo me voy? ¿Lo hago ya? Me planteé irme después del verano, en septiembre, pues Nuria, Elena y yo estábamos a punto de mudarnos a una casita en el campo y no me parecía bien marcharme en ese momento y dejarlas solas antes de la mudanza. Por otro lado, me preguntaba: ¿Dónde voy? ¿En manos de qué maestro me pongo? Yo quería aprender de algún maestro tradicional, alguien que llevara toda la vida en ello. ¿Cómo podía encontrar a alguien así? Se me ocurrió ponerme en contacto con Alonso del Río, el chamán con el que había tenido mi primera toma de ayahuasca en el valle sagrado de Urubamba (Perú) el año anterior. Esa toma fue una experiencia única y muy liberadora que había dejado huella en mí, que me había marcado, había sido sanadora, espectacular y llena de aprendizaje. Le envié un email al maestro Alonso del Río diciéndole:
“Hola, Alonso.
Me llamo Julio. Soy uno de los componentes del grupo de españoles que estuvo en tu casa el año pasado. Llevo bastante tiempo queriendo escribirte por varios motivos, pero he ido posponiéndolo, porque en parte tenía dudas y algo de inseguridad. Pero me he decidido a hacerlo.
Quería contarte que la experiencia del viaje a Perú, en general, ha sido bastante significativa en mi vida y que, en particular, los días vividos en tu casa y la experiencia de la ayahuasca han sido un punto de inflexión para mí. Quería darte las gracias por todo lo que me ha supuesto. A partir de la toma de la ayahuasca he sentido cómo varias heridas que tenía desde hacía tiempo se curaban y cómo me ha liberado de bastantes emociones “negativas” que arrastraba, emociones que ni controlaba ni era capaz de eliminar. Al sanar esas emociones, se abrió un espacio en mi corazón que ha sido rellenado por un amor algo más incondicional y más sano. Me siento más en paz conmigo mismo y eso me permite relacionarme con los demás desde otro lugar, así como mostrarme en mayor medida tal como soy, sin miedo ni vergüenza. He notado un gran cambio desde que os visité.
Sé que aún me quedan muchas emociones y pensamientos que sanar, que eliminar. Siento que el “camino” no ha hecho más que empezar. Me gustaría continuar en esa línea de sanar mi mente y mi corazón para poder hacer más espacio y dar mayor cabida al amor hacia los demás y hacia mí mismo, de forma que mi relación conmigo y el resto de la gente sea cada día más sana y transparente.
Creo que hay muchas tendencias y tradiciones espirituales y de sanación. Todas tienen un objetivo común o parecido, pero hay algo en mi interior que me dice que la ayahuasca es mi camino. Esta es la parte de duda e inseguridad que tenía. Tu reacción ante mis palabras es lo que me ha hecho tardar un año en escribirte, pero hoy he decidido saltarme todo eso. Me gustaría saber si me podrías guiar, aconsejar. ¿Qué puedo hacer para continuar? ¿Es viable ir a Perú cada cierto tiempo para conocer más sobre mí y la ayahuasca? Tengo dudas de cómo podría llevar esto a cabo o, mejor dicho, cuál sería la mejor manera de hacerlo. También siento que me gustaría poder ayudar a la gente, como tú hiciste conmigo.
GRACIAS.
Julio.”
Varios días después recibí la contestación de Alonso del Río:
“Estimado Julio, ante todo mil disculpas por la demora, estuve de viaje y desconectado. Te agradezco la confianza y que, finalmente, hayas vencido todos los impedimentos y te hayas decidido no sólo a escribirme, sino a dar pasos reales y concretos para remover todos los obstáculos que nos impiden ser plenamente felices.
Ahora te escribo breve, pues llevo mucho correo atrasado, pero quiero decirte que te agradezco mucho que nos recuerdes y nos tengas como un modelo a seguir para continuar esta hermosa cadena de ayudas mutuas. Prometo escribir luego.
Alonso”.
La respuesta de Alonso me dejaba en una situación de incertidumbre. Decidí ser más concreto para que no quedara ningún tipo de duda sobre mi intención y le envié otro email que decía:
“Hola Alonso.
Gracias por tu repuesta. Sigo pensando que mi camino pasa por estar una temporada en Perú u otros lugares donde poder aprender y sanarme más, para así, posteriormente, poder ayudar a la gente de aquí.
Me gustaría que me aconsejaras y me dijeras cómo podría llevar eso a cabo. Sé que para iniciarme en la ayahuasca es muy importante conocer a la persona adecuada. No sé si tú me aceptarías como aprendiz o me podrías aconsejar y poner en contacto con alguien que sea serio y de tu confianza.
Muchas gracias. Un abrazo.
Julio”.
El maestro Alonso del Río nunca contestó a este email. La única referencia buena y conocida que tenía se había esfumado. Como no tenía otra opción, y muy a pesar de mis resistencias a hacerlo, se me ocurrió buscar por Internet. Hallé muchas páginas relacionadas con la ayahuasca, pero ninguna terminaba de convencerme. Al haber estado en Perú, sabía que mucha gente ofrecía tomas de medicina y dietas de iniciación, pero que no dominaban o controlaban lo suficiente y sólo pretendían sacarle el dinero a los extranjeros. A mí me parece que todo esto se merece un respeto y no se puede hacer a la ligera. Tenía miedo de caer en manos de alguien que no me ayudara a desprenderme de todo aquello que yo quería o que no me pudiera aportar lo que yo necesitaba.
Tras descartar todos los enlaces en los que había entrado, visité una página en la que hablaban de un pintor de visiones de ayahuasca, un tal Pablo Amaringo que había editado un libro llamado “Ayahuasca Visions”. En el libro se mostraban sus cuadros. En esa página había una foto suya, era un señor de unos 70 años que, a simple vista, me pareció buena gente. Decidí enviarle un email explicándole más o menos lo mismo que le expliqué a Alonso del Río. Decía:
“Hola Pablo.
Me llamo Julio, soy de España. He visto su página Web. El año pasado estuve en Cuzco, en varias ceremonias de ayahuasca con experiencias diferentes pero muy reveladoras. Desde entonces algo dentro de mí, no sabría como explicárselo, me dice que debería aprender los usos de la ayahuasca y el arte chamánico.
Siento que la planta me liberó de una serie de emociones negativas y me gustaría continuar para ayudar a la gente tal y como la ayahuasca me ayudó a mí.
Me gustaría que me aconsejara cómo podría llevar a cabo este objetivo que siento como mi camino y, si usted enseña, ¿me podría aceptar como su aprendiz?
Tengo la intención de viajar desde España a Perú para realizar una iniciación, por eso le agradecería que me diera la máxima información.
Un abrazo y muchas gracias.
Julio”.
Fue diametralmente opuesto a Alonso del Río. Aunque no le conocía, Pablo me contestó, para mi sorpresa, en media hora. Yo aún seguía conectado y me pareció una gran coincidencia. Su email incluso me asustó, porque en él me decía:
“OK, Julio.
Si siente que la ayahuasca le ha vislumbrado o iluminado de esa manera, eso es una bendición para usted. ¡Y debe de hacerlo ya!
Venga acá, a Pucallpa-Perú, donde vivo. Aquí le voy a conectar con un maestro en chamanismo. Él es una persona de 80 años de edad y como maestro tiene más de 50 años de  
experiencia. Este señor trabaja con mi hijo Juan, que tiene sus albergues para este tipo de ceremonias y dietas. Se llama Don Fidel Mozombite y tiene muchísimos alumnos extranjeros a los que ha enseñado y ahora son buenos alumnos y chamanes. También le quiero decir que el chamanismo no es para cualquiera, ahora bien, por lo que me cuenta, usted es un galardonado para estos tipos de prácticas espirituales.
Avíseme cuando venga para Pucallpa-Perú. Quedamos en contacto.
Un cordial saludo”.
Tecleé inmediatamente en Internet el nombre del chamán, Fidel Mozombite, para ver qué podía averiguar. Sólo me salió un enlace. Me gustó la idea de que no fuera muy conocido y publicitado para captar extranjeros. Además, en la página en la que salía su nombre, lo hacía de forma indirecta, quiero decir, que una persona que hablaba de la ayahuasca lo citaba como uno de los maestros que le habían enseñado. Me gustó mucho, tenía todo lo que había deseado como maestro, un maestro a la “antigua”, de 84 años, que no era conocido masivamente. Lo comparé con Don Juan Matus, el maestro de Carlos Castaneda y aún me gustó más. La elección de “en manos de quién ponerme” ya estaba tomada. Había decidido que Don Fidel fuera mi maestro en este camino que tanto me ilusionaba y tanto miedo me daba.
También me sentí desbordado por las palabras de Pablo Amaringo en su email. ¿Yo, un iluminado? “En absoluto”, pensé. ¿Un galardonado?... “Ya a Perú, ya, ya, una bendición, no espere más… Venga acá ya...”. Sus palabras me retumbaban en la cabeza. No esperaba una reacción de este tipo, aunque se trataba de un empujón a mi indecisión, justo lo que necesitaba para dar el siguiente paso. Con la intención de aclararle que yo no me consideraba ningún iluminado, le contesté inmediatamente con el siguiente email:
“Hola Pablo.
Muchas gracias por contestarme y darme ánimos. Yo sólo he estado en tres ceremonias de ayahuasca y no sé qué pensar sobre su respuesta. No soy ningún iluminado ni sé si la ayahuasca me ha llamado pero, ya le digo que en mi interior, me es difícil explicarlo. Algo me dice que continúe, que puedo ayudar a mucha gente a sanar y siento que quiero hacerlo. Ya sé que el chamanismo no es para cualquier persona y eso me hace dudar de si estaré a la altura, pero la sensación de que debo continuar por este camino es mucho más intensa que el miedo que me produce. Me gustaría que me explicara un poco más. ¿Qué debo hacer? ¿Don Fidel me aceptará para enseñarme? ¿En qué consiste? ¿Cuánto tiempo debería estar allí? ¿Cómo llegar a Pucallpa? Aunque sé que todas estas preguntas no tienen importancia  
y que mi destino me lleva por ese camino, le agradecería su respuesta. Contésteme por favor.
Sé que quiero seguir adelante, pero no sabría cómo hacerlo y me preocupa mucho no caer en manos de un buen chamán y terminar con alguno de los muchos que hay en Perú, que sólo quieren ganar dinero y son de dudosa procedencia.
Ha sido una bendición para mí contactar con usted.
Un abrazo y muchas gracias”.
Pablo volvió a contestarme en cuestión de horas con un email que decía:
“Estimado Julio:
Como ya te dije, no tienes más nada que hacer, solamente tener la voluntad, proponerte y trazarte la meta de querer hacerlo y cumplir todo lo que te enseña el maestro Don Fidel y lo que te revelan los espíritus por intermedio de la ingestión de la ayahuasca y sus sueños reveladores, porque todos estos aprendizajes son cosas espirituales y de fe.
También ya le comenté a Don Fidel lo tuyo: la inquietud que tienes de querer aprender a ser chamán. Él, personalmente, ¡me dijo que sí! Puede enseñarte y te aceptará como su alumno.
La experiencia consiste en hacer una dieta estrictamente con ayahuasca por 10 días; no comer sal, azúcar, ají; no tomar licores, nada de comer o tomar cosas heladas, no comer chancho (cerdo), no tener relaciones sexuales con la mujer, etc.
Para llegar a Pucallpa, primero tienes que venir a Lima- Perú, luego tomar un avión o un autobús para Pucallpa, lugar donde harías la dieta de ayahuasca con don Fidel, en el albergue de mi hijo Juan.
Un cordial saludo, en espera de tu respuesta.
Atentamente,
Pablo Amaringo”.
Ya se había establecido una conexión entre ambos en la que, tras varios mensajes más, se concretó que iría a Pucallpa en julio y me pondría en manos de Don Fidel.
Habían pasado ya un par de semanas desde que había visto la película y decidido irme. Pero en mi cuenta corriente sólo tenía 1.200 euros. “¿Cómo voy a irme si el billete ya me cuesta ese dinero? ¿De qué voy a vivir allí?”, pensaba constantemente. “Si no me llega con ese dinero ni para pagar la dieta”. Además, tampoco había hablado con mi jefe y yo no tenía vacaciones en el mes de julio (me correspondían en el mes de agosto). Iba todos los días a un locutorio a consultar los precios de los pasajes de avión de última hora, pero ninguno me convencía. Las tarifas se movían entre 1.100 y 1.300 euros, los más baratos. A mí me parecían caros y además no coincidían con las fechas que yo quería, del 1 de julio al 28 o 29 del mismo mes. Para esas fechas, vacaciones de verano, en las que la demanda se dispara, los precios mínimos superaban los 1.800 euros. Día tras día me decía: “mañana será”. Además, tampoco había pedido cambiar mis vacaciones de verano. Tenía la sensación de que no había una decisión verdadera de llevarlo a cabo. Ponía excusas en mi mente frente a la determinación real de irme en busca de mis miedos: “no tengo dinero, sólo me da para el billete, ¿y allí, qué? Para esas fechas no tengo vacaciones, no conozco de nada a Don Fidel, igual es un farsante”. Todo en mi mente eran excusas, resistencias a elegir el camino del guerrero a través de la ayahuasca. Todo era desconfianza hacia lo que la vida me pudiera ofrecer. Tenía una necesidad imperiosa de controlar todo lo que me sucedía, necesidad que aún me acompaña en la actualidad.
Pasaron varios días hasta que, de repente, en mi trabajo me dieron el impulso que necesitaba. Llevaba tiempo con una situación que me superaba, con un jefe que me tenía hasta las narices. Era 25 de junio de 2008 y exploté. Le dije a mi jefe todo lo que pensaba de él, desde que era un imbécil hasta que no tenía ni idea de su trabajo. Me fui a casa con la certeza de que la situación era insostenible. Esa noche tenía mi examen de cinturón negro, me desahogue practicando karate en el tatami e imaginando que el adversario era mi jefe. A pesar de que me desprendí de una gran cantidad de ira y de tensión, necesitaba con urgencia unas vacaciones, salir de allí, desconectar.
Aunque la mudanza a la casa de campo, a la que habíamos bautizado como “El Parque”, era inminente, decidí comprar el billete de avión más barato que encontrara al día siguiente, sin mirar fechas; el más barato que viera, ése sería el elegido. Al día siguiente volví al locutorio, me senté en la silla frente al ordenador y comencé la búsqueda. Ese día trabajaba por la tarde, así que tenía toda la mañana para buscar. Sobre el medio día encontré uno por 1.150 euros, tasas incluidas. Era el mejor precio que había visto ese día y muy parejo a los consultados en días anteriores. El avión de ida, Madrid-Lima, salía al día siguiente a las 23:00 h y el de vuelta, Lima-Buenos Aires- Madrid, el 28 de julio a las 10:00 h. En un instante pensé: “Sólo tengo 1.200 euros, el avión sale mañana y además del mes de julio, también necesito pedirle a mi jefe tres días de junio. Al mismo jefe al que ayer le dije de todo”. Lo veía bastante negro, pero confié en la decisión que ya había tomado. “Que sea lo que tenga que ser”, pensé. Sin más, reservé el billete de avión. Aunque entraba a las 15:00 h a trabajar, en ese momento decidí dirigirme directamente a la oficina para hablar con mi jefe. En el trayecto me sonó el móvil. Recibí una llamada que empezaba a indicarme que había hecho lo que tenía que hacer, que había depositado mi confianza en la vida, en mi intuición; que al haberme desprendido de mis miedos, de mi necesidad de control y haber aceptado lo que la vida me tuviera que ofrecer, ésta se encargaría de devolverme la confianza depositada en ella, poniéndome las cosas en bandeja. La llamada era de una empleada de la empresa en la que había reservado el vuelo por Internet. Me preguntaba si me interesaba comprar un billete con el que, a mi regreso, no tuviera que hacer trasbordo en Buenos Aires. Un billete con la vuelta directa Lima-Madrid. Le dije que sí. Obviamente, prefería un vuelo de 12 horas a uno de 20. Pero claro, automáticamente pensé: “¿Cuánto me va a costar?”, “Será más caro”, me respondí. Le pregunté a la empleada y me quedé sorprendido. Cuando me contestó que el billete que me ofrecía era más barato, costaba 900 euros ida y vuelta sin transbordos. Sentí que me acaban de hacer un regalo. Le dije que sí, pero no me lo acababa de creer. Tenía billete y 300 euros para gastos en Perú, que no era mucho para un mes, pero menos eran los 50 euros iniciales.
Seguía andando en dirección al trabajo, sólo me faltaba lidiar con mi jefe. Nada más entrar en la empresa me fui directo a hablar con él. Sin mediar palabras, le dije que necesitaba el mes de julio de vacaciones. Me preguntó qué mes había solicitado reglamentariamente. Le contesté que agosto. Me dijo que sí, que podía irme en el mes de julio. Tragué saliva, respiré hondo y le dije: “También necesito libre la tarde de hoy y los días 27 y 30 de junio”. Muy correctamente, me contestó que lo pidiera por el conducto reglamentario y que me los concedería.
No me lo podía creer, en una hora había comprado el billete, cambiado las vacaciones y un vuelo que salía en 34 horas. Pero aún me esperaba un guiño más de la vida para ponérmelo fácil. En el trayecto de la oficina a mi casa me llegó un sms al móvil, era del banco en el que me ingresan la nómina. Me habían ingresado la paga extra del mes de junio con cuatro días de antelación. Estaba totalmente alucinado.
Al llegar a casa me puse a hacer la maleta, más bien la mochila, ya que había decidido llevarme lo justo. No sabía lo que me depararía el viaje y quería ir ligero de peso para poder moverme con soltura. Preparé el equipaje en diez minutos, cinco pares de calzoncillos, dos pares de calcetines, cuatro camisetas de algodón de manga corta, un pantalón corto y un suéter de manga larga por si acaso, más la ropa que llevaría puesta y los útiles de aseo. Todo eso en una mochila pequeña de 20 litros de capacidad.
Lo que quedaba de tarde y toda la mañana siguiente, la aproveché para despedirme de mi madre, mis hermanos y amigos. A algunos sólo pude decírselo por teléfono. Sobre las 17:00 h, Nuria y Elena me llevaron a Madrid. Al llegar al aeropuerto facturé la mochila, en las manos me quedé con lo que sentía que era lo más importante para mí de todo el equipaje. Llevaba conmigo el libro Un curso de Milagros, una libreta con su bolígrafo correspondiente y un juego de cartas del Tarot del Guerrero Espiritual que Nuria y yo habíamos confeccionado unos meses antes. No quería facturar nada de esto por si acaso se extraviaba.
Tras la emocionada despedida, con la incertidumbre de no saber qué me esperaba tras el arco detector de metales del aeropuerto y la seguridad de que después de ese viaje no habría vuelta atrás, inicié el camino del guerrero a través de las Plantas Maestras.
Una vez a bordo, habiendo despegado el avión, extendí la mesita del asiento. Encima coloqué el libro, la libreta y el tarot del Guerrero Espiritual. Decidí sacar una carta del tarot, sólo una, para que me indicara qué me iba a deparar el viaje y en qué debía poner mi atención. Me salió “Practicar la Verdad”.

Tras reflexionar sobre la carta y darme cuenta de que no sabía muy bien a qué se refería, cogí la libreta con la intención de escribir algo si sentía la necesidad. Era la misma libreta que un par de años antes había utilizado para mis anotaciones y experiencias vividas con “La Escuela de Navegantes”, en “La Ruta de los Siete Portales”. Sentado en el avión, camino de Lima, camino hacia “no sé qué”, en lugar de escribir me puse a leer lo que había escrito en aquellas ocasiones. La libreta, por azar, me llevó al momento en el que escribí mi “Historia Mítica”. Lo que me transportó inmediatamente a un mundo de recuerdos. En esas doce horas de avión realicé un repaso mental a mi vida. Vi el inicio real, por qué estaba ahí sentado, en ese avión, sin saber lo que me esperaba. Un inicio que, en este caso, no se podía remontar al mes anterior; un origen que al menos se remontaba a seis años antes.

jueves, 2 de noviembre de 2017

Indice y aclaraciones. Libro La Ayahuasca y el perdón

                                                                                                                                                                      La Ayahuasca y El Perdón

ÍNDICE

Aclaraciones. 11

1. El alma de las plantas. 15
2. La desaparición de la fe. 34
3. El inicio del camino. 42
4. Diario de un aspirante a aprendiz I. 50
5. Verás lo que quieras ver. 59
6. Despréndete de todo lo innecesario. 72
7. Diario de un aspirante a aprendiz II. 88
8. Luz interior. 91
9. La historia mítica. 103
10. Diario de un aspirante a aprendiz III. 117
11. No hay nada que defender. 120
12. Cartas a mi familia. 130
13. El instante santo. 150
14. El espejo. 162
15. La planta se ha fundido con tu ser. 172
16. El guerrero espiritual. 180
17. Nuevos vientos. 195
18. El oso y su amigo el lobo. 203
19. Aspirante a GEO, aspirante a chamán. 209
20. En el cielo (carta abierta a mi hermano Pepe). 223
21. Entre colegas. 228
22. El retorno del Jedi. 242
23. Gracias Nuria. 259
24. Diario de un aspirante a aprendiz IV. 263
25. Gracias Valeriano (carta abierta a mi padre). 280
26. Mitakuye Oyasin. 284
27. Anexos.
27.1. Otros testimonios. 302
27.2. Recomendaciones. 310








La Ayahuasca y El Perdón

ACLARACIONES

Como dice Federico Luppi en la película “Lugares Comunes”, “(…) el escritor escribe. Si alguien quiere aprender a escribir, podrá llegar a ser una persona que escribe, pero nunca será un escritor... Yo no soy escritor, pero cada uno de nosotros somos lo que nos permitimos ser sin más, sin juicios ni valoraciones. Hoy me voy a permitir a mí mismo ser escritor o, simplemente, ser una persona que escribe, sin pretender ser perfecto en la acción. Cuántas cosas no me he permitido experimentar o vivir por no poder lograr el perfeccionismo en la acción de las mismas. Muchos de estos lugares son lugares comunes, como el amor, la alegría, la serenidad, la envidia, la ira, la pena.” Pues eso, como dice Luppi, no soy escritor y pido disculpas por los posibles errores ortográficos, gramaticales o de sintaxis que encontréis. La cosa es que tampoco soy psicólogo ni profesor ni maestro ayahuasquero ni guía espiritual ni mucho menos chamán. Sólo soy una persona común que pretende ser feliz y estar en paz, independientemente del momento, situación o entorno en el que me encuentre.
Mi vida transcurría de forma simple y “normal”: trabajo, deporte, hobbies, diversión… Nunca había tenido ningún interés por nada relacionado con la espiritualidad, lo místico, lo trascendental o la sanación, es más, vivía tan ajeno a esos temas que no es que no me interesaran, sino que desconocía su existencia por completo. Eso sí, con el transcurso de los años fui sintiendo que tenía un vacío en mi interior que no sabía cómo llenar o manejar. Con este libro sólo pretendo compartir mis propias experiencias, vivencias y avances en este sentido. De hecho, este libro está escrito y editado para mí, es el libro perfecto para mi proceso personal de ser feliz y estar en paz. Quiero decir que, por un lado, el mero hecho de sacar fuera de mi mente todas estas palabras, todas estas vivencias, supuso para mí un proceso de sanación y liberación muy importante; plasmar en el papel y sacar del olvido todas estas experiencias ha supuesto un proceso en el que me he desprendido de emociones que tenía muy arraigadas, ayudándome a afrontar traumas y, a la vez, soltarlos y dejarlos marchar. Por otro lado, el hecho de editarlo y mostrar abiertamente su contenido al público, implica el trabajo extra de tener que enfrentarme a todos mis miedos: miedo a desnudarme y mostrarme en este texto tal cual soy; miedo al juicio, al rechazo, al aislamiento, al que dirán mis amigos, mis familiares, la gente cercana a la que quiero… Pero ése era mi miedo (bueno, aún sigue estando ahí, no se fue del todo); más allá de él, mi corazón me pide abrirse y confiar; me pide ser transparente, mostrar lo que hay en mí: anhelos, temores, esperanzas, creencias, alegrías, penas, miserias, desprenderme de lo innecesario; me pide, en definitiva, dejar de ocultarme; mostrar, hablar y exponer todo aquello que tanto me ha ayudado y tanto bien me ha hecho, por si a alguien le puede servir de referencia o le puede dar fuerzas para, como vulgarmente se dice en otros aspectos de la vida, “salir del armario”. No hay nada que dé más paz y serenidad que la invulnerabilidad que genera mostrar la vulnerabilidad, todo aquello que nos da vergüenza, miedo, rechazo o nos hace sentir diferentes. El corazón es invulnerable en su transparencia.
Nada de lo escrito en este libro es dogma de fe ni tiene por qué ser “verdadero”. Si algo estoy comprendiendo, es que cada uno tiene una visión de las cosas, de la realidad, y una forma de experimentar la vida. Si algo estoy aprendiendo con la ayahuasca, en estos años que han transcurrido desde que la conocí, es que cada uno tiene su propia experiencia y vivencia con la planta, ya que, cuando una persona la ingiere, se produce la fusión del alma de esa persona con el alma de la propia planta; visto que no hay dos personas iguales, no hay dos almas iguales, no hay dos fusiones iguales, no hay dos experiencias iguales. Así que, reitero, nada de lo narrado aquí tiene por qué ser igual ni parecido a lo que cualquier otra persona experimente con la ayahuasca. Es algo muy personal que está en función del momento y del lugar, por lo que también puede ser muy diferente para una misma persona según sea su estado anímico y emocional en el momento que la ingiere. De hecho, a día de hoy, más o menos siete años después de mi primera experiencia con la ayahuasca y las vivencias narradas en este libro, yo mismo he cambiado mi visión y comprensión del tema que abordo en el mismo: probablemente no estaría de acuerdo con algunas cosas de las que hablo y de otras, me da hasta vergüenza haberlas llegado a ver así. Y si las he dejado tal cual, es porque así fue, así lo sentía en su momento, y ése está siendo mi proceso de transformación, modificarlo ahora sería tergiversar la realidad del camino que estoy viviendo y caer en la trampa del miedo, sobre todo porque sería una autocensura, mi propio juicio y rechazo; sería quedarme atrapado por el miedo a cambiar lo que pensaba, por caerle mejor al lector o a mí mismo.
Pero también he aprendido que a pesar de que cada individuo tiene una experiencia diferente con la ayahuasca, existen entre las personas que la consumen lugares comunes, como el amor, la alegría, la serenidad, la ira, la pena, la soberbia, la humildad... Por este motivo, quiero mostrar mi agradecimiento a todas las personas que aparecen en este libro y a todas las que han aparecido en mi vida, ya que todas y cada una de ellas me han dado la oportunidad de aprender, de perdonar y de ser y estar aquí en este momento. Como dice un gran maestro y amigo indígena wirrarika mexicano llamado Matzihua: “Aunque me vean diferente, aunque me vean raro, yo soy su hermano, pues no más hay un sólo corazón”. Gracias.


Julio Martín Segura. 

martes, 31 de octubre de 2017

Retiro Chamanico año nuevo 2018


RETIRO CHAMANICO AÑO NUEVO 2018

Prepárate para un cierre de año 2017 e inicio del 2018 de una manera diferente, más consciente y realmente provechosa para tu ser.


Este retiro de año nuevo es para entregar los rezos al universo y poner la intención/atención en aquello que queremos que se nos manifieste durante el nuevo año en diferentes aspectos de nuestra vida (Salud física, Relaciones, Economía-materialidad, Espiritualidad) así como para ponernos un propósito personal, un objetivo de algo a lograr o a transformar en lo que trabajaremos para que se concrete en el año nuevo 2018.



Para ello haremos un trabajo previo de cierre del año, en el cual aprovecharemos para soltar, perdonar y agradecer las diferentes vivencias y situaciones que el 2017 nos trajo. Este trabajo de cierre sumado a otro trabajo de limpieza físico-emocional-mental y energética, nos pondrá en el lugar adecuado de claridad, paz y ligereza para concretar los rezos, las intenciones y el propósito del año nuevo 2018. Estas tareas se realizaran con diversas técnicas y ceremonias chamanicas de diferentes tradiciones a través de las cuales accedemos a los planos sutiles de concreción facilitando y potenciando así su consecución.



En resumen habrá un Trabajo de recapitulación, una ceremonia de temazcal terapéutico, una ceremonia de REZOS, una ceremonia de temazcal GUERRERO.


Reserva plaza, pues están limitadas. 
Envia email a ayahuascayperdon@gmail.com

Lugar Pedreguer (Alicante) España.

La aportación* económica será 250 euros incluye alojamiento, comida, cena nochevieja, y todas las actividades.


* Si vives en la zona de Pedreguer y duermes y cenas en tu casa la aportación será de 190 eur.



Programa:



Sabado 30 diciembre 2017
Llegada* a partir de las 19:00h presentación y puesta en común cena. (*la llegada también puede ser el sábado 31 diciembre a las 10:00)

Domingo 31 diciembre 2017
09:00 Desayuno
10:00-11:00 Limpieza espiritual
11:00-14:00 Trabajo de recapitulación 2017
14:00-16:00 comida
16:00-… preparación cena de nochevieja entre todos e inicio noche vieja 2017

Lunes 1 de enero 2018
11:00-12:00 Limpieza espiritual y Ceremonia de cierre recapitulación 2017
12:00-14:00 Ceremonia Temazcal terapéutico
14:00-16:00 Comida
16:00-20:00 Ceremonia preparación de los 52 rezos para el 2018
20:00-22:00 Cena

Martes 2 de enero 2018
10:00-12:00 limpieza espiritual y ceremonia de entrega de rezos 2018
12:00-14:00 ceremonia Temazcal guerrero (EL PROPOSITO 2018) y limpia del tabaco
14:00:16:00 Comida y despedida.

La reserva de plaza es necesaria, una vez realizada dicha reserva, os daremos el resto de la información necesaria para asistir al retiro.

EL DOMO Y EL TEMAZCAL
Estos son los espacios de Wakan Tanka, en el campo, donde realizaremos el retiro chamanico de año nuevo 2018.




viernes, 15 de julio de 2016

¿Para que se repiten los ciclos?


                                                    imagen extraída de es.slideshare.net

¿Para que se repiten los ciclos?

Cada cierto tiempo, en mi vida, se repite un ciclo, se repiten experiencias, se reviven traumas o situaciones por lo general dolorosas. Hay ciclos de diferentes duraciones, cada uno tiene su función, en mi caso el que con mayor claridad identifico, es el que hasta ahora se me repite cada 7 años, procesos de muerte y transformación con una carga dolorosa y de sufrimiento. ¿Para que se me repiten estas vivencias o experiencias cada cierto tiempo?, ¿por que cuando ya creo que están superadas vuelven a ponerse en frente de mi cara a cara de manera inexorable, inevitable, sin que pueda escapar de ellas?, simple y llanamente para que recuerdes que eres inocente, para liberarte de la culpa, de la carga, todo el universo esta  conspirando, para que vuelvas a casa, a tu hogar, como gota separada te unas al todo del océano, y eso al final es simplemente recordar que eres amor, que eres inocente y todo lo demás es una invención del ego que te hace sufrir y que estas experiencias aparecen para recordarte, para invitarte a soltar y ser libre. Y cuando de verdad haces esto, el ciclo desaparece, deja de repetirse, pues en realidad no es la vivencia, experiencia la que se repite, es tu sentimiento de culpa y creencia de merecer un castigo. Mas nada de esto es real, y recordarte que eres inocente y que tu herencia es la felicidad y la armonía es la verdadera función de que el ciclo se repita, es una bendición. Gracias por ayudarme a estar en paz 

Que la Paz sea contigo hermano, pues eres uno conmigo.

Julio Martín

miércoles, 22 de junio de 2016

La Ayahuasca y el perdón



Pequeño resumen de la presentación del libro "La Ayahuasca y el Perdón", del autor Julio Martín Segura, que tuvo lugar el 4 de septiembre de 2015 en Denia (Alicante), España, que contó con la presencia del autor y de su amiga y maestra Raquel Gisbert, que nos dio la bienvenida.
¿Qué es la Ayahuasca? ¿Qué es el Perdón? Cuestiones que resuelve el autor, según su punto de vista, a raíz de su experiencia de sanación espiritual y práctica del Perdón, apoyándose en el libro "Un Curso De Milagros".

Para más información, puedes contactar con el autor en:
ayahuascayperdon@gmail.com 

Página de facebook: https://www.facebook.com/Ayahuasca-y-...

Si te gusta el vídeo, comparte con tus amigos. 
Gracias por visitar nuestro canal.

sábado, 13 de febrero de 2016

Las distracciones del ego para que no practiques el perdón de UCDM

Las distracciones del ego para que no practiques el perdón de UCDM


Cuando llegó el momento en mi vida, en el cual, decidí ser feliz en lugar de tener razón, decidí ser y estar en paz y practicar el perdón de Un Curso De Milagros, pues entendí que era el camino para lograr la felicidad de verdad, comencé a practicar el “perdón”. Tras varios años de estudio de ucdm y su práctica. Fui descubriendo en mí que el proceso no avanzaba al ritmo que yo quería o esperaba. Entonces me fui dando cuenta, que a pesar de mi decisión de cambio, de ser feliz y estar en paz, mi ego me saboteaba para así poder seguir existiendo en mí e irremediablemente seguir atado al miedo y la culpa. Fui descubriendo en mí una serie de distracciones, engaños o jugadas del ego para alejarme de la práctica del perdón. Y Esto es lo que hoy quiero compartir con vosotros por si a alguien le es de ayuda.
Distracciones del ego:

Sentirte solo: fue la primera resistencia con la que me tope, sentirme solo, raro, incomprendido etc. Nada de esto es real y sólo decirte que nunca estas sólo, somos muchos, cada día más y aunque estés en un lugar apartado y físicamente parezca ser así. Estamos en la red, estamos en tu mente, en tu corazón, el Espíritu Santo siempre está contigo Él te guía. Y abajo está mi email por si necesitas.

La Dificultad de comprensión: la creencia de que el estilo de comunicación y expresión de UCDM sea difícil de comprender. El ego quiere hacerte creer esto para que así desistas, para que te digas esto no es para mí, y sigas pensando y viendo las cosas como siempre. Me fui dando cuenta que si dejaba de lado estos pensamientos y me centraba en la lectura todo lo iba viendo cada vez de manera más sencilla y comprensible.

Atención en la aplicación del perdón: Tomada la decisión de perdonar, me fui dando cuenta que muchas veces ni si quiera era consciente de los pensamientos que albergo a los cuales me gustaría aplicar el perdón y que mi atención se iba, me distraía con cualquier cosa que fuera antes que a la posibilidad de perdonar. Si has decidido perdonar, pon atención a tus pensamientos, enfócate en hacerte conscientes de ellos y aumentar tu capacidad de atención. Pues solo la práctica hace al maestro, solo la práctica trae la paz.

 Resistencias en la aplicación: después de todo esto fui viendo como al aumentar la atención uno se da cuenta de la propia necesidad de aplicar UCDM y comenzaron a aparecer las resistencias internas a perdonar. Reconocía algún pensamiento que requería perdón pero de diferentes formas mi ego se las ingeniaba para evitar hacerlo, ya fuera del modo: “ después de lo que  ha hecho voy a decir que es inocente” o de cualquier otro, la cuestión era que a pesar de verlo no quería, pensaba que estaba perdonando al otro simplemente, para superar estas resistencias empecé a recordarme a mí mismo que dar y recibir es lo mismo, que la práctica del perdón siempre me beneficia a mí mismo y que si no lo hacía me perdía la posibilidad de experimentar la paz que aporta, la cual era mi objetivo

Errores de concepto: Este es el más difícil de detectar de los engaños del Ego. Cuando hemos superado la atención y nos hemos deshecho de las resistencias, llega éste que es hacernos creer que estamos aplicando el perdón para estar en paz y en realidad lo que hacemos no es perdonar sino perpetuar el ciclo de miedo e infelicidad. Cuando perdonamos al otro dando realidad al suceso, cuando perdonamos al otro reconociendo que ha hecho algo mal estamos haciendo algo que en realidad no es perdonar, es seguir perpetuando el miedo y la desdicha. El verdadero perdón de Un Curso De Milagros perdona lo que en realidad el otro no ha hecho, reconoce la inocencia pura y no tiene juicio, por lo que nadie puede hacer nada que tu creas real ni mucho menos hacerlo mal.

Espero que os haya servido de algo. Y os animo a que sigáis practicando el perdón, pues es lo que trae la paz y vuestra paz es la mia y viceversa.

Que la paz sea contigo hermano, pues eres uno conmigo

Haremos videos, talleres, encuentros y grupos presenciales y online para ayudarnos mutuamente a deshacer estos engaños del ego que nos impiden estar en paz.



sábado, 30 de enero de 2016

Del miedo al amor, a través del perdón parte IV-b

Ultimo vídeo de la serie del miedo al amor, a través del perdón, en este vídeo hay un ejemplo visual de todo lo explicado en él para su mayor comprensión.


sábado, 23 de enero de 2016