jueves, 2 de noviembre de 2017

Indice y aclaraciones. Libro La Ayahuasca y el perdón

                                                                                                                                                                      La Ayahuasca y El Perdón

ÍNDICE

Aclaraciones. 11

1. El alma de las plantas. 15
2. La desaparición de la fe. 34
3. El inicio del camino. 42
4. Diario de un aspirante a aprendiz I. 50
5. Verás lo que quieras ver. 59
6. Despréndete de todo lo innecesario. 72
7. Diario de un aspirante a aprendiz II. 88
8. Luz interior. 91
9. La historia mítica. 103
10. Diario de un aspirante a aprendiz III. 117
11. No hay nada que defender. 120
12. Cartas a mi familia. 130
13. El instante santo. 150
14. El espejo. 162
15. La planta se ha fundido con tu ser. 172
16. El guerrero espiritual. 180
17. Nuevos vientos. 195
18. El oso y su amigo el lobo. 203
19. Aspirante a GEO, aspirante a chamán. 209
20. En el cielo (carta abierta a mi hermano Pepe). 223
21. Entre colegas. 228
22. El retorno del Jedi. 242
23. Gracias Nuria. 259
24. Diario de un aspirante a aprendiz IV. 263
25. Gracias Valeriano (carta abierta a mi padre). 280
26. Mitakuye Oyasin. 284
27. Anexos.
27.1. Otros testimonios. 302
27.2. Recomendaciones. 310








La Ayahuasca y El Perdón

ACLARACIONES

Como dice Federico Luppi en la película “Lugares Comunes”, “(…) el escritor escribe. Si alguien quiere aprender a escribir, podrá llegar a ser una persona que escribe, pero nunca será un escritor... Yo no soy escritor, pero cada uno de nosotros somos lo que nos permitimos ser sin más, sin juicios ni valoraciones. Hoy me voy a permitir a mí mismo ser escritor o, simplemente, ser una persona que escribe, sin pretender ser perfecto en la acción. Cuántas cosas no me he permitido experimentar o vivir por no poder lograr el perfeccionismo en la acción de las mismas. Muchos de estos lugares son lugares comunes, como el amor, la alegría, la serenidad, la envidia, la ira, la pena.” Pues eso, como dice Luppi, no soy escritor y pido disculpas por los posibles errores ortográficos, gramaticales o de sintaxis que encontréis. La cosa es que tampoco soy psicólogo ni profesor ni maestro ayahuasquero ni guía espiritual ni mucho menos chamán. Sólo soy una persona común que pretende ser feliz y estar en paz, independientemente del momento, situación o entorno en el que me encuentre.
Mi vida transcurría de forma simple y “normal”: trabajo, deporte, hobbies, diversión… Nunca había tenido ningún interés por nada relacionado con la espiritualidad, lo místico, lo trascendental o la sanación, es más, vivía tan ajeno a esos temas que no es que no me interesaran, sino que desconocía su existencia por completo. Eso sí, con el transcurso de los años fui sintiendo que tenía un vacío en mi interior que no sabía cómo llenar o manejar. Con este libro sólo pretendo compartir mis propias experiencias, vivencias y avances en este sentido. De hecho, este libro está escrito y editado para mí, es el libro perfecto para mi proceso personal de ser feliz y estar en paz. Quiero decir que, por un lado, el mero hecho de sacar fuera de mi mente todas estas palabras, todas estas vivencias, supuso para mí un proceso de sanación y liberación muy importante; plasmar en el papel y sacar del olvido todas estas experiencias ha supuesto un proceso en el que me he desprendido de emociones que tenía muy arraigadas, ayudándome a afrontar traumas y, a la vez, soltarlos y dejarlos marchar. Por otro lado, el hecho de editarlo y mostrar abiertamente su contenido al público, implica el trabajo extra de tener que enfrentarme a todos mis miedos: miedo a desnudarme y mostrarme en este texto tal cual soy; miedo al juicio, al rechazo, al aislamiento, al que dirán mis amigos, mis familiares, la gente cercana a la que quiero… Pero ése era mi miedo (bueno, aún sigue estando ahí, no se fue del todo); más allá de él, mi corazón me pide abrirse y confiar; me pide ser transparente, mostrar lo que hay en mí: anhelos, temores, esperanzas, creencias, alegrías, penas, miserias, desprenderme de lo innecesario; me pide, en definitiva, dejar de ocultarme; mostrar, hablar y exponer todo aquello que tanto me ha ayudado y tanto bien me ha hecho, por si a alguien le puede servir de referencia o le puede dar fuerzas para, como vulgarmente se dice en otros aspectos de la vida, “salir del armario”. No hay nada que dé más paz y serenidad que la invulnerabilidad que genera mostrar la vulnerabilidad, todo aquello que nos da vergüenza, miedo, rechazo o nos hace sentir diferentes. El corazón es invulnerable en su transparencia.
Nada de lo escrito en este libro es dogma de fe ni tiene por qué ser “verdadero”. Si algo estoy comprendiendo, es que cada uno tiene una visión de las cosas, de la realidad, y una forma de experimentar la vida. Si algo estoy aprendiendo con la ayahuasca, en estos años que han transcurrido desde que la conocí, es que cada uno tiene su propia experiencia y vivencia con la planta, ya que, cuando una persona la ingiere, se produce la fusión del alma de esa persona con el alma de la propia planta; visto que no hay dos personas iguales, no hay dos almas iguales, no hay dos fusiones iguales, no hay dos experiencias iguales. Así que, reitero, nada de lo narrado aquí tiene por qué ser igual ni parecido a lo que cualquier otra persona experimente con la ayahuasca. Es algo muy personal que está en función del momento y del lugar, por lo que también puede ser muy diferente para una misma persona según sea su estado anímico y emocional en el momento que la ingiere. De hecho, a día de hoy, más o menos siete años después de mi primera experiencia con la ayahuasca y las vivencias narradas en este libro, yo mismo he cambiado mi visión y comprensión del tema que abordo en el mismo: probablemente no estaría de acuerdo con algunas cosas de las que hablo y de otras, me da hasta vergüenza haberlas llegado a ver así. Y si las he dejado tal cual, es porque así fue, así lo sentía en su momento, y ése está siendo mi proceso de transformación, modificarlo ahora sería tergiversar la realidad del camino que estoy viviendo y caer en la trampa del miedo, sobre todo porque sería una autocensura, mi propio juicio y rechazo; sería quedarme atrapado por el miedo a cambiar lo que pensaba, por caerle mejor al lector o a mí mismo.
Pero también he aprendido que a pesar de que cada individuo tiene una experiencia diferente con la ayahuasca, existen entre las personas que la consumen lugares comunes, como el amor, la alegría, la serenidad, la ira, la pena, la soberbia, la humildad... Por este motivo, quiero mostrar mi agradecimiento a todas las personas que aparecen en este libro y a todas las que han aparecido en mi vida, ya que todas y cada una de ellas me han dado la oportunidad de aprender, de perdonar y de ser y estar aquí en este momento. Como dice un gran maestro y amigo indígena wirrarika mexicano llamado Matzihua: “Aunque me vean diferente, aunque me vean raro, yo soy su hermano, pues no más hay un sólo corazón”. Gracias.


Julio Martín Segura.