PLANTAS SAGRADAS


Desde tiempos remotos, la Madre Tierra ha puesto a disposición del ser humano una serie de plantas conocidas como “Plantas Sagradas”, porque, entre otras cualidades, estas plantas tienen la capacidad de conectar al ser humano con lo sagrado que hay dentro y fuera de él. Estas plantas han sido utilizadas desde hace miles de años por muchas tradiciones y pueblos de prácticamente todo el planeta para entrar en contacto con lo invisible, acceder a un conocimiento más allá de lo accesible en el mundo ordinario y para comunicarse con otros planos de existencia (entre otras posibilidades). También se les conoce como “Plantas Maestras” por su capacidad para enseñarnos cuestiones relacionadas con nuestro mundo, ya sea interno o externo, y abrirnos al conocimiento; y como “Plantas de Poder”, por la facilidad que tienen de incrementar o despertar ciertas capacidades perceptivas, sensitivas y mentales, inherentes al ser humano, que permanecen dormidas o aletargadas.

Se han descubierto unas doscientas plantas de este tipo en el mundo. En mi caso, he tenido la fortuna de conocer tres de ellas: la ayahuasca, el peyote  y el San Pedro. Pero, personalmente, la acepción que más me gusta de las que las definen y la que, según mi opinión, las hace más valiosas, es la de “medicina”, pues esas plantas son auténticas medicinas para el alma, ya que te permiten “ver” las cargas que llevas, cargas que pasan desapercibidas en estados ordinarios de conciencia; te enseñan traumas existentes en tu ser pendientes de liberar y de perdonar; te muestran resentimientos, rencores, odios y todo tipo de temores que se hayan ocultado en tu corazón, para que, con su ayuda, te puedas liberar y así poder estar en paz. 



Para mí, el uso de estas plantas no tiene sentido si no aportan paz a tu vida. A pesar de que las otras posibilidades y acepciones sean muy espectaculares, ¿de qué sirven los fuegos artificiales si no puedo disfrutar de ellos en paz y serenidad? Estas medicinas, usándolas de manera responsable, logran que entiendas tu corazón, le dan sentido a la vida, dirección a tu vida. Estas plantas son todo eso y mucho más. Para mí, el uso del “perdón” como complemento de trabajo con estas plantas, es lo que marca la diferencia para que sea una experiencia más o menos interesante (y no se quede en un mero entretenimiento) que se convierta en un proceso terapéutico, sanador y liberador realmente profundo. Y es el perdón, en sí, la verdadera medicina que permite la transformación de la persona que la toma. Estas plantas son una grandísima herramienta que te permite ver aquellos aspectos de tu vida que requieren ser perdonados. Al final, lo cierto es que eres tú el que haces posible todo esto. Realmente, el poder está en ti, en tu volumtad de estar en paz, de vivir de otra manera, de recordar quién eres; el verdadero poder está en tu intención, en tu elección, en tu determinación, en el uso que haces de estas bellísimas plantas.

En los últimos años también he descubierto que hay diferentes tipos de perdón y, tras su práctica, de todos ellos, elijo el perdón según Un Curso De Milagros.

Más información en: ayahuascayperdon@gmail.com

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